Noticias

Emprendedores españoles: hay motivos para el optimismo

En los últimos meses se están publicando estudios e informaciones que nos muestran que, quien es valiente y se atreve a emprender tiene, en muchos casos, más éxito del que nunca imaginó. La Red de Viveros de Empresas del Ayuntamiento de Madrid, por ejemplo, ha creado 225 nuevas empresas, consiguiendo una facturación de 16 millones de euros  y 780 puestos de trabajo, según su balance de actividad 2012 presentado este mes de agosto. También, en otro ámbito, las principales escuelas de negocios están trabajando mucho para impulsar la creación de nuevas empresas desde sus aulas, a través de poner en marcha incubadoras de empresas, organizando eventos enfocados a la formación de emprendedores y estimulando foros de inversión para inyectar capital a proyectos que están creando empleo.

Por otro lado, el informe GEM 2011, observatorio internacional que proporciona datos sobre la tasa de actividad emprendedora (TAE), reveló que este índice en España pasó del 4,3% en 2010 al 5,8% en 2011. Es verdad que, en muchos casos, este crecimiento fue consecuencia de la falta de empleo, por lo que no sería muy positivo tomarlo como un dato optimista, pero el informe también revela que el porcentaje de personas que decide emprender para mejorar su situación es mayor que el número de quienes lo hacen por necesidad. Además, deberíamos plantearnos qué es más importante, la cantidad de empresas nuevas que se crean o la calidad de esos proyectos. De nada sirve que cada año se formen 200 nuevas empresas si, en un corto espacio de tiempo, desaparecen. En este sentido en España tenemos motivos para ser optimistas, ya que el informe GEM muestra que, aunque nuestro país tiene una TAE más baja que otros lugares, su tasa de consolidación es muy elevada.

El principal problema de los que se atreven a emprender en nuestro país es la falta de inversión, y para paliar esta traba, nuestro mercado de capital riesgo debe potenciarse hasta el nivel de otros países europeos. Es prioritario facilitar el acceso de los proyectos innovadores al capital humano y financiero, fomentando la cultura emprendedora y la atracción del talento y el capital, eliminando las barreras burocráticas en la creación y administración de empresas, así como mejorar la eficacia de la inversión pública en innovación, enfocándola a las empresas y creando una cultura orientada a los resultados.

En un país como el nuestro, en la que gran parte de los jóvenes españoles desean convertirse en funcionarios, la actitud hacia el emprendimiento, según este informe, parece estar cambiando. En España ha aumentado la percepción del emprendimiento como factor de estatus social y económico y ha aumentado el auto reconocimiento de habilidades y experiencia para emprender.

En cuanto a la parte negativa, uno de los mayores problemas que detectamos a la hora de llevar a cabo estas iniciativas, es la falta de cultura emprendedora. Los centros de formación, desde colegios a universidades, deben ser una fuente de creación de proyectos empresariales, generadores de conocimiento para la empresa y punto de encuentro entre los estudiantes y el mundo empresarial. Las empresas privadas, de hecho, deberían generar contenidos para las universidades, ya que dominan qué se demanda día a día en la sociedad y, a su vez, se debería facilitar la entrada de científicos en las empresas. Crear, en definitiva, una sinergia entre empresas y universidades.

En Israel ocurre justo lo contrario. Las universidades fomentan tanto la emprendeduría y la innovación sin el miedo al fracaso que hay una startup por cada 2.000 habitantes y superan por 30 la inversión en I+D de Europa…¡casi nada!

Emprender en España puede ser, por tanto, una de las soluciones para salir del atolladero en el que nos encontramos y que nos ayude con el tema que hoy por hoy más preocupa a la mayoría de nuestros conciudadanos, el paro.