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Europa o el baile de la yenka

De que Europa va a dos velocidades no cabe ninguna duda. De que cada país va a la suya, tampoco. En la cumbre que se está celebrando hoy en Bruselas para dar carpetazo a la crisis tenemos dos grupos de países bien diferenciados. Los que integran el euro y los que no. Los que defienden los intereses de la moneda única y los que defienden únicamente los suyos. Los que apuestan por una deuda común y los que como a Alemania y  a la Merkel cuando se les nombran los eurobonos parece que se les ha nombrado al diablo. El problema para Europa es que los que deben tomar las decisiones también están fuertemente divididos. Alemania y Francia frente a Reino Unido. Merkozy frente a Cameron. El euro frente a la libra. El primer ministro británico acude a la cumbre porque no le queda otra que defender la cohesión de la UE para seguir creciendo de la mano de sus socios europeos. Sin embargo su partido le ha pedido a Cameron que sea él quien dé un paso al frente en este baile en defensa de los intereses británicos, y que plante cara al eje franco-alemán con todas las consecuencias. 

 

Ante esta situación lo único claro ahora mismo a este lado del charco es que la situación cada vez está peor y que las cosas se han hecho tarde y mal. Por eso anoche en la cena previa a la reunión de hoy entre plato y plato los líderes europeos intentaron limar asperezas. Podemos asegurar que de esta cumbre saldrá un acuerdo. La duda ahora mismo es saber si ese acuerdo será suficiente y satisfactorio para los mercados. Eso lo determinará el comportamiento durante los próximos días de los intereses de la deuda de Italia y de España. Ah, se me olvidaba. España también está en la cumbre. ¿Alguien tiene alguna duda de que no sacaremos nada positivo de esta cita?