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Lágrimas de cocodrilo por Santiago Carrillo

Solo la muerte podía jubilar a Carrillo, y al final la pálida dama le ha tenido que venir a buscar a los 97 años de edad, nadie sino el tiempo se ha terminado por llevar hacia el recuerdo al último icono rojo. Aquel que también fue protagonista de la Transición, aquel que no daba crédito cuando Adolfo Suárez legalizó el partido Comunista, echándose encima a media España.

El mismo que vivió tanto y en tan primera persona que no se perdió nada…menos el final de la historia por la que atraviesa ahora una España, con una clase política que agoniza hoy recordando a su particular Santiago Carrillo. Aquel que recogió el testigo del Comunismo español que moldeara 'La Pasionaria', el mismo que se enfrentó al resto de fuerzas políticas de izquierda allá por el 77, porque apostó por la reconciliación nacional cuando otros jaleaban la palabra Venganza!. A nadie dejó indiferente Santiago Carrillo, fiel a sí mismo, a nadie más, por eso se ganó más de un enemigo por el camino, enemigos que antaño – en los tiempos en los que la clandestinidad era una droga – eran amigos. Aquellos que desde la izquierda española siguen llamando traidor, y hoy lloran lágrimas de cocodrilo.

 

No deja de ser curioso que pocas horas antes de conocer la muerte del Padre de Adoptivo del Partido Comunista, el Rey – con quien se llevaba muy bien por cierto – haya hecho un llamamiento al espíritu de la Transición para remontar el exceso de goles que nos han metido en España.

Se estrenó ayer su Majestad en esto de internet, el Rey escribió la primera entrada de su blog y la verdad es que tocó varios palos, el Monarca; el principal, el más comentado, es el que le ha dedicado al Gobierno catalán. Dice el Rey que lo peor que podemos hacer es “dividir fuerzas, alentar disensiones, perseguir quimeras, ahondar heridas”, vamos…que no esta el horno para independentismos, que se dejen ahora mismo de historias, que de lo que se tiene que hablar, debatir y discutir es de cómo narices salimos de esta crisis que está carcomiendo las raíces de España.

No se le pasa por alto al Rey que probablemente la raíz más podrida, es la de la política y la vitamina que propone Juan Carlos I es la de la Transición, que suena muy bien, pero que es demasiado complicado. Ayer murió la Transición, el último murmullo de una Transición que no han sabido recoger los políticos que nos representan ahora en el Parlamento. Aquella Transición en la que la verdad era verdad y la mentira mentira, cuando los españoles aprendieron a escuchar las cosas claras, aquel tiempo tan lejano y tan cercano en el que nos acostumbramos a que todos podíamos decidir y opinar. De todo eso, quedan cenizas que sopla la clase política española.

Un ejemplo, lo ha dado hoy el Rey cuando ha llamado a unir fuerzas para salir de esta, un correazo a los vaivenes políticos de la Generalitat. Se equivocaba el president Artur Mas cuando dijo que las diferencias entre Cataluña y Estado Central son irreconciliables. Lo que es irreconciliable es la postura de niño consentido del Gobierno catalán, con la de un padre que no puede, ni sabe cómo ser presidente del Gobierno.

Es más lo único que podría reconciliar a Mas y al Gobierno español es un cambio de Gobierno en España, es decir, un presidente que vuelva a conseguir que Mas se enamore de él haciendo sonar las monedas del privilegio en sus bolsillos. Esa es la única manera, desde luego si algo es cierto ahora mismo es que tan cínica es la sonrisa de Artur Mas, como cínicas son muchos de los llantos que rompen la página del recuerdo del último comunista español, de Santiago Carrillo.