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Luces y sombras de un gobernador del BCE

En este lunes pseudo festivo por el Puente de Todos los Santos, y en el que estamos de despedida en el mundo económico… Jean Claude Trichet dice adiós al Banco Central Europeo tras ocho años al frente de la entidad. Un tiempo en el que ha ido dibujando una institución a su imagen y semejanza, además de lograr que pese a la mala coyuntura que vivimos, el BCE sea el único organismo al que la dupla “Merkozy” respeta y toma en consideración.

Estamos ante un adiós agridulce, ya que en la memoria de todos está la gran mancha del Gobernador: la subida de tipos en 2008 desde el 4% y en un cuartillo de punto, con la gran crisis a la vuelta de la esquina. Decisión que le granjeó enemigos en buena parte de la zona Euro y, sin embargo, Trichet sigue honrado de aquella decisión. Sin embargo, ahora que está de despedida, el hombre de pelo banco que cada mes nos dice qué va a ser de los tipos, se marcha con dos mensajes: en la próxima década la inflación va a ser moderada -en torno al 1,8%- y es necesario que los bancos cambien su sistema de valores.

A partir de mañana llegará Mario Draghi. Super Mario como le conocen en Italia, con un discurso similar al de Trichet, y sabiendo que tendrá que mantener una serie de políticas con las que el Banco Central Europeo no comulga. Barra libre de dinero ilimitada para los bancos, 173,000 millones de euros en bonos del tesoro, y un sin fin de medidas colaterales que, por ahora, no puede retirar, pese a que así lo desea el nuevo Gobernador.