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Narcocorrido yiddish

 

Conocen esta melodía, ¿verdad? Pues bien, les voy a contar lo que haría yo, si como cantaba el actor israelí Chaim Topol, fuera un hombre rico. Lo primero que haría, hoy viernes 6 de julio, sería ir a tomarme unas cañas con el ministro de Hacienda. Para comentar entre risas y palmaditas en la espalda la jugada de sus chicos, los técnicos de su Ministerio, que hay que ver como se han puesto por la amnistía fiscal. Qué envidiosos, estos quiero-y-no-puedo. Qué plastas, oiga. Qué manía con meterse en donde no les llaman.    

Porque hay que tenerlos muy cuadrados para ponerse tercos a cuenta de la legalidad que, según estos perroflautas de corbata, queda en entredicho con la “regularización fiscal”. Para eso están las leyes, hombre de Dios. Para saltárselas cuando la faltriquera es abultada. Que lo de Poderoso Caballero es don Dinero no es un mito, y que solo me gana a atribuciones el rey del corrido mexicano, que con dinero y sin dinero hace siempre lo que quiere.

 

Pero de ahí para abajo, primero estoy yo, después las leyes, y después aquellos a quienes han elegido para adaptar las leyes en caso de que ellas no se adapten a mí. Y si no lo sabían, aprendan, y otro día hablamos.