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Ni la Roja con Casillas

Recuerden que no solo no hay trabajo, sino que no lo va a haber en los próximos años. Habrá alguna migajilla de vez en cuando. Trabajo propiamente dicho ni lo hay, ni lo va a haber.

Pero no eligió esa fórmula nuestro amigo. Eligió la otra que tenía. La del pecho henchido y corazón latiente que tanto le gusta, y en la que tanto se gusta, nuestra clase política. Por orden ministerial, trasladada con puntos y comas al telediario del mediodía, de la noche a la mañana hemos pasado de ser un país en recesión a una potencia mundial en emisión de deuda a bajo rendimiento. Baja de las nubes, Supermán, que ese lugar es de don Luis de Guindos.

Creo que un ministro no hacía un ridículo tan espantoso desde aquel pseudo parte de guerra inspirado en el No-Do franquista, con el que Federico Trillo relató la reconquista de ese pedazo de tierra llamada Islote de Perejil. Ahora don Pelayo viste galas del Banco de España, pero el mito tradicionalista perdura: ¿europeizarnos nosotros? Nones, que se españolicen ellos. Que nos han puesto contra las cuerdas y no han podido. Ni la Roja con Casillas al frente lo ha hecho tan bien como nuestro Gobierno.