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O la Sanidad al río

A un lado tenemos a la madre del gerente del Hospital de Hellín, que debía ser operada a 60 kilómetros, en Albacete, pero que mira tú por dónde es operada donde su hijo, en horario excepcional de quirófano, y con personal traído expresamente desde la capital del Llano.

 

A otro lado, tenemos a un muchacho de Valencia que por no poder afrontar los escasos 150 euros de una prótesis, se queda compuesto y sin prótesis, en ese altar de las crisis del siglo XXI llamado recortes a mansalva. Que a mí no me parece mal que se dejen putrefactas las extremidades de quienes no se las puedan pagar… siempre y cuando la soga apriete a todos por igual y se diga abierta y claramente que nuestro modelo social es así de repugnante.

Lo que no tiene perdón de Dios ni de los dioses alternativos que se quiera es que para unos sí y para otros no. Ya saben ustedes el refrán, que me permito versionar por aquello de la compostura, de que aquí, o pernoctamos todos en nocturno festival o la meretriz se va al afluente mayor. Quien esto firma sería partidario de que se pudieran practicar excepciones con todos. Que a base de arrimar el hombro puede que salgamos de esta. O no, pero al menos haremos un modelo social más amable.