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Volverán para desterraros

Así que a estas alturas es una de las pocas esperanzas que me quedan para pensar que algún día una ola ilustrada, venida de fuera, tirará por la borda a toda la mafia legalmente establecida en los puestos decisivos del país. Del mismo país que un día los condenó a emigrar, bien para conservar un puesto de trabajo, bien para buscarlo, bien para montar una empresa donde no hubiera que padecer una Hacienda entrometida, y comprometida por los favores políticos de turno de quien lleve en ese momento las riendas de la nación.

Hay un informe de Eurostat que dice que en España es más habitual que en la media europea que los hijos de obreros sin cualificación repitan el esquema, y no lleguen a tener estudios de alto nivel. Sea como fuere, los españoles de aquí o de fuera serán más o menos deterministas o tradicionales, pero carecer de estudios superiores no implica no discernir entre lo aberrante y lo decente. No es una cuestión de inteligencia ni de estudios. Basta con viajar, comprobar que fuera la honradez funciona, y desear que salte los Pirineos, o Barajas, para instalarse aquí.