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El ciudadano, objetivo de la movilidad sostenible

Los objetivos de la movilidad sostenible y la eficiencia en la gestión del tráfico se extienden a situaciones y acciones de la vida diaria: reducir accidentes, descongestionar el tráfico, anticiparse a contratiempos, mejorar la calidad de las carreteras y el coste económico para los conductores, aumentar el rendimiento de los viajes, hacer que tenga menos impacto en el medio ambiente, etc.

Los expertos en la materia y portavoces de la Administración Pública coinciden en la necesidad de poner en el centro de actuación al ciudadano para conseguir anticiparse a los hechos y poder actuar de forma adecuada. Aseguran que disponemos de las infraestructuras adecuadas y de la capacidad para ello, aunque nos queda “buscar el equilibrio y educar a la ciudadanía para hacer un uso correcto de los instrumentos con los que contamos”, recuerda Tomás Iriondo, Director General de la Asociación de Industrias de la Tecnología Electrónica y de la Información del País Vasco.

Se trata de una responsabilidad compartida: las empresas desarrollan tecnología, la administración la implanta en el medio público y los ciudadanos demandan, reciben información y hacen un uso adecuado de las infraestructuras. Con todo ello, advierte Iriondo, se consigue crear consciencia en toda la población. Recuerda que “buscamos modelos que ayuden a la participación ciudadana para que se focaliza a la población como el centro de los avances y el punto de decisión”.  En este punto coinciden desde la Asociación Española de la Carretera; su subdirectora general técnica, Elena de la Peña González, recuerda la importancia de contar siempre con el ciudadano “en el centro de todo”, incluso para recoger información: “Hay que tener siempre como referencia el punto de vista del ciudadano, eso pasa también por un buen plan de comunicación informando a la población y preguntándole qué es lo que quiere”.

Las líneas de actuación en lo que a la movilidad sostenible y la gestión del tráfico se refieren tienen un impacto importante en el medio ambiente. La Administración Pública es consciente y prueba de ello es el proyecto “Rescátame”  llevado a cabo por el Ayuntamiento de Salamanca, por el que se trata de controlar el impacto del tráfico en la calidad del aire. “Con los datos recogidos se realiza un modelo de producción que nos permite tomar decisiones para evitar picos de contaminación. La clave es anticiparse y actuar", advierte Emilio Arroita, concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Salamanca.

Para avanzar en el camino hacia la Smart City es necesaria la inversión de la empresa privada y la colaboración con la administración pública. Así lo reconoce Ruth Gomar, responsable de tráfico urbano de Indra, quien reconoce que en España se está progresando en este sentido, dando prioridad al sistema de transporte público. A su juicio cree que se debe continuar con la inversión para conseguir este modelo de ciudad y apostar por la colaboración público privada.

En definitiva caminamos hacia un modelo con el que se debería conseguir reducir el impacto medioambiental provocado por el hombre y la contaminación, a la par que lograr facilitar la vida de las personas en todos los sentidos y también en lo que al transporte sostenible se refiere.