Una segunda mujer denuncia a Íñigo Errejón por una presunta agresión sexual

Errejon

Una segunda mujer ha interpuesto una denuncia contra el exportavoz de Sumar Íñigo Errejón por una presunta agresión sexual cometida en octubre de 2021 en el domicilio del exdiputado.

El abogado de la acusación y de la actriz Elisa Mouliaá, Alfredo Arrien, ha solicitado al juzgado «la protección y confidencialidad absoluta» de la identidad de la denunciante y que su intervención se realice como testigo protegido, según la denuncia a la que ha tenido acceso Europa Press.

El documento indica que, en el año 2021, la denunciante inició el contacto con Iñigo Errejón a través de Instagram, comenzando una comunicación «frecuente y continuada». Después de «varias semanas» de conversación, Errejón propuso «de manera expresa» trasladar las conversaciones mantenidas hasta ese momento a Telegram, «manifestando que en dicha plataforma los mensajes se destruían automáticamente, lo que evidencia una clara intención de evitar la conservación de las comunicaciones, a lo que la denunciante accedió».

Según el relato de la denuncia, durante el periodo previo al primer encuentro personal, el expolítico «mantuvo un contacto intenso» con la presunta víctima mediante «mensajes diarios». En septiembre de 2021 acordaron verse personalmente por primera vez.

«El encuentro tuvo lugar en el domicilio del denunciado, donde conversaron y consumieron bebidas. Durante dicho encuentro se produjo un acercamiento de carácter íntimo, consistiendo exclusivamente en besos, sin que existiera penetración ni otro tipo de relación sexual», sostiene.

Posteriormente, comenzaron los «encuentros esporádicos» y la «comunicación frecuente». «Sin embargo, desde el inicio de la relación el denunciado comenzó a manifestar conductas de carácter controlador y celoso, interesándose de forma insistente por las amistades, salidas y relaciones sociales de la denunciante, generando situaciones de tensión y reproche», agrega.

El 16 de octubre de 2021, la mujer se encontraba asistiendo a un evento, cuando Errejón «le propuso acudir a una fiesta» y fue él quien «solicitó y abonó un taxi» para que ella se desplazara hasta dicho lugar.

«Ambos habían consumido alcohol y se encontraban bajo sus efectos. En el transcurso de la fiesta accedieron conjuntamente al baño del local, donde el denunciado insistió en que la denunciante le practicara una felación. En un contexto de presión, consumo de alcohol y cocaína-sustancia que ambos inhalaron- la denunciante accedió de manera renuente», explica la denuncia.

Después decidieron abandonar el lugar y desplazarse al domicilio de Errejón en el vehículo de un amigo de éste. «Durante el trayecto, el denunciado comenzó a introducirle los dedos en la vagina sin su consentimiento. La denunciante manifestó de forma expresa su negativa, diciendo que no quería y tratando de apartarse físicamente, produciéndose un forcejeo. El denunciado persistió en su conducta, intentando penetrarla pese a la oposición activa de la denunciante», detalla.

«INTIMIDACIÓN DIRECTA Y EFICAZ»

En ese contexto, prosigue el relato, el exdiputado se aproximó a su oído y le susurró «si gritas será peor» y «si te resistes será peor», expresiones que constituyeron una «intimidación directa y eficaz».

Al llegar al domicilio, la mujer accedió a subir «en un estado de bloqueo derivado de la situación anterior». En el portal y posteriormente en el ascensor, Errejón «volvió a insistir en que le practicara sexo oral, accediendo ella nuevamente bajo presión».

«Ya en el interior de la vivienda, tras continuar el contacto físico, el denunciado manifestó su intención de mantener relaciones sexuales con penetración vaginal. La denunciante indicó que no deseaba mantener relaciones sin preservativo, a lo que inicialmente el denunciado respondió que no habría penetración», sostiene.

Sin embargo, según la denuncia, «de manera sorpresiva y violenta», Íñigo Errejón «la sujetó por el cuello, la colocó de espaldas y la penetró vaginalmente por la fuerza, sin su consentimiento» y pese a que ella «gritó reiteradamente que cesara».

«La penetración se prolongó durante varios minutos hasta que finalmente el denunciado cesó». Tras los hechos, ella le recriminó, «siendo ignorada por él», tras lo cual abandonó el domicilio.

El relato asegura que ambos volvieron a verse en una ocasión más, persistiendo Errejón «en conductas de control extremo, exigiendo el envío de ubicación en tiempo real y realizando llamadas insistentes».

La relación terminó, si bien el denunciado llegó a manifestar que finalizaría «cuando él quisiera y no cuando ella quisiera», manteniendo contacto en redes sociales hasta el 6 de enero de 2022. «En dicha fecha, la denunciante sufrió un ataque de pánico en su domicilio, iniciando tratamiento psicológico y psiquiátrico. Desde entonces no ha vuelto a mantener contacto presencial con el denunciado», detalla.

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