Bitcoin emite más CO2 al año que 112 países

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El uso de la criptomoneda ‘bitcoin’ genera emisiones de entre 22,0 y 22,9 megatoneladas de CO2 equivalente (MtCO2) al año, lo que supone una cantidad superior a las emisiones anuales de 112 países y una cantidad similar a las de ciudades como Hamburgo (Alemania), Las Vegas (Estados Unidos) o Viena (Austria).

Ésta es la conclusión de un estudio realizado por un equipo multidisciplinar de tres investigadores de la Universidad Técnica de Múnich (Alemania) y publicado en la revista ‘Joule’. Se trata del análisis más exhaustivo realizado hasta ahora de la huella de carbono que produce la criptomoneda, para lo cual los autores analizaron los archivos de IPO de los fabricantes de hardware y las direcciones IP de los ‘mineros’ de Bitcoin.

Bitcoin es una moneda virtual, pero el consumo de energía asociado a su uso es real. Para realizar transferencias son necesarias grandes cantidades de electricidad porque tienen que ser registradas y procesadas a través de un complejo proceso denominado ‘minería’.

La red, a la que cualquiera puede unirse, premia a los que resuelven complejos problemas matemáticos a través de un sotfware especializado y esa capacidad informática ha aumentado en los últimos años, con el consiguiente incremento del consumo eléctrico. El auge de Bitcoin plantea la cuestión de si esta criptomoneda supone una carga adicional sobre el clima global.

Varios estudios han intentado cuantificar las emisiones de CO2 causadas por la ‘minería’ de Bitcoin’, aunque se basan en aproximaciones, según asegura Christian Stoll, uno de los investigadores del nuevo trabajo.

‘DETECTIVES’

Tres investigadores de la Universidad Técnica de Múnich han llevado a cabo el cálculo más detallado realizado hasta ahora de la huella de carbono del sistema Bitcoin. Trabajando como ‘detectives’, recopilaron datos concluyentes.

Los informáticos comenzaron calculando el consumo de energía de la red, lo que depende del hardware utilizado para la ‘minería’ de Bitcoin. Tras determinados análisis, determinaron que el consumo anual de electricidad de Bitcoin a partir del pasado mes de noviembre sería de aproximadamente 46 TWh (teravatios-hora).

Las direcciones IP examinadas mostraron que los ‘mineros’ tienden a unirse a grupos en o cerca de sus países de origen. Basándose en estos datos, los investigadores pudieron localizar el 68% de la potencia informática de la red Bitcoin en Asia, un 17% en Europa y un 15% en América del Norte.

Finalmente, concluyeron que el sistema Bitcoin deja una huella de carbono de 22,0 a 22,9 megatoneladas de CO2 equivalente al año, una cifra superior a la que emiten 112 países y similar a la de Jordania, Dominica, Bolivia y Guatemala.

“Naturalmente, hay factores más importantes que contribuyen al cambio climático. Sin embargo, la huella de carbono es lo suficientemente grande como para que valga la pena discutir la posibilidad de regular la minería de criptomoneda en regiones donde la generación de energía es especialmente intensiva en carbono”, sugiere Stoll, quien concluye: “Para mejorar el equilibrio ecológico, una posibilidad podría ser vincular más granjas mineras a una capacidad adicional de generación renovable”.