Calviño celebra el acuerdo para coordinar la reforma laboral y niega discrepancias sobre el contenido

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La vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño, ha celebrado el acuerdo alcanzado este miércoles en el seno de la coalición para la coordinación de la negociación sobre la reforma laboral y ha asegurado que no hay «ningún tipo de discrepancia» sobre el contenido de la misma.

«Me alegro de que hayamos llegado a un acuerdo, que está totalmente alineado con la propuesta que habíamos hecho», ha asegurado en declaraciones a los medios tras intervenir en unas jornadas organizadas por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM).

Según ha explicado la responsable económica del Gobierno, el punto que debían acordar era la metodología para la coordinación entre ministerios, con el objetivo de que se plantease una posición «única» sobre la reforma comprometida en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia remitido a Bruselas.

Ahora, Calviño ha asegurado que ya cuentan con un marco «muy claro» y «todo» el Gobierno está alineado para llegar a un acuerdo las próximas semanas. Para lograrlo, la vicepresidenta ha reafirmado la apuesta por el diálogo social y por la recuperación del consenso con todos los agentes sociales.

«Por parte del Gobierno, vamos a tratar de tener una aproximación lo más constructiva posible para recuperar los consensos que se rompieron en la última década y tener el mayor de los acuerdos», ha enfatizado.

Ante la polémica generada estos días sobre este tema, la vicepresidenta ha lamentado el «tremendo ruido» y la enorme crispación en los medios y en el entorno político. «Me he comprometido a bajar este grado de crispación», ha asegurado, tras defender su actitud «respetuosa y constructiva» en todos los debates.

Durante su intervención en la jornada organizada por la Universidad Autónoma de Madrid Calviño ha recalcado que es «fundamental» que se encauce la recuperación con un marco laboral que refleje «el nuevo contrato social y la realidad del siglo XXI».

Según Calviño, la crisis financiera ha llevado al mercado de trabajo a una precariedad y a una falta de inversión del capital humano. «Eso explica la baja ganancia productividad de nuestra economía», ha señalado.

Por ello, el Gobierno se ha fijado abordar de manera distinta la salida de la crisis y conseguir tener empleos de calidad, contratos estables e inversión en capital humano. «Para eso debemos tener una legislación laboral, que yo llamo el estatuto de trabajadores del siglo XXI», ha apuntado.

Con esta legislación se pretende erradicar la precariedad, reequilibrar las relaciones en la negociación colectiva y que la competitividad no se base en trabajos precarios y salarios bajos. «Soy de las que está convencida de que los agentes sociales también lo ven así. Tenemos hoja de ruta y de aquí a final de año tenemos que llegar a ese acuerdo para que cuanto antes haya seguridad jurídica», ha remarcado.

«NO CONTRIBUIR A LA CRISPACIÓN»

Tras su paso hace años por las instituciones europeas, Calviño ha admitido que la exposición pública en el Gobierno español y el grado de crispación en la política nacional «no tiene comparación, ni con otros países». «Me propuse, cuando vine hace tres años y medio, que no iba a contribuir a la crispación», ha afirmado.

En este sentido, ha remarcado la responsabilidad de «todos» de decidir de entrar o no en un debate o entrar o no en un tipo de estilo de comunicación pública. «Creo que la función del Gobierno tiene que ser la de reducir la crispación y no alentar ese tipo de situaciones porque me parece que entre todos tenemos que reforzar nuestros instrumentos e instituciones democráticas y esto requiere una actitud consciente y deliberada en este sentido», ha afirmado.

Frente a la crispación, la vicepresidenta ha defendido que a lo largo de su carrera se ha definido como «un vector de transformación y modernización». «Uno a veces escucha discursos que se corresponden bastante poco con lo que he venido haciendo», se ha lamentado.