España necesitará algo más que sol para volver a avivar el turismo

El sector, que aportaba un 12,5% del PIB antes del estado de alarma, se encuentra en una delicada situación
Las perspectivas más halagüeñas plantean el inicio de la recuperación para 2022
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El turismo español se encuentra en una delicada situación fruto de la actual coyuntura socioeconómica. El zarpazo del coronavirus a la economía de servicios ha sido notable. Basta con atenerse a las cifras. Si al cierre de 2019 el Instituto Nacional de Estadística (INE) confirmaba un crecimiento de este sector del 1,1% respecto al ejercicio anterior, el descenso de volumen de operaciones con visitantes de otros países para este año se estima que descenderá algo más el 80% en tasa anual, según la encuesta de movimientos estadísticos en fronteras (Frontur). La situación es dramática para un país como España en el que el turismo aportaba, justo antes de la declaración del estado de alarma en el territorio nacional, un 12,5% al Producto Interior Bruto (PIB).

Las aerolíneas, por ejemplo, han visto reducida la tasa de pasajeros aéreos en cerca de un 80% durante los meses de julio y agosto- en los que tradicionalmente se experimentaban datos a la alza- y calculan, según la Asociación de Líneas Aéreas (ALA), cerrar el año con un descenso de entorno al 75% en proporción a los datos registrados el pasado año. Pero es que además de reducirse el número global de pasajeros en vía aérea, también ha descendido en casi un 64% el número de vuelos y, de ellos, muy pocos lograron superar una media de ocupación del 60%. Es decir, han habido menos vuelos y con menos pasajeros a bordo. Por ello, el presidente de ALA, Javier Gándara, ha solicitado la ampliación de los ERTE hasta la Semana Santa de 2021, ya que- según ha asegurado- cerca de un 80% de los trabajadores que entraron en estos expedientes durante el mes de abril continúan aún en esta situación.

El transporte marítimo también ha padecido la voracidad de la pandemia. Los datos del mes de julio no pueden ser más ilustrativos. La caída de pasajeros que eligieron este medio ha sido de un 93,6% respecto al pasado año. Y es que las disposiciones del Gobierno para evitar la llegada de buques extranjeros a España de forma indefinida han supuesto la práctica paralización de la actividad. Se trata de un drama anticipado por la entrada en concurso de acreedores, en el mes de junio, de Pullmantur Cruceros. La participada por Cruises Investment Holding (51%) y Royal Caribbean Cruises (49%), explicó que “los vientos en contra causados por la pandemia son demasiado fuertes para que Pullmantur los supere sin una reorganización”. En una tesitura similar se encuentra Costa Cruceros. La compañía italiana vio, ya a principios del mes de enero, cómo una de sus embarcaciones, con tripulación y viajeros a bordo, era puesta en cuarentena en aguas italianas. Pasado el episodio, optaron por la suspensión de su operativa para lo que restaba del año. Está aún por ver cómo resolverán la delicada situación económica en la que van a quedar tras estos meses de parón.

Tampoco escapa a esta realidad el tren. A pesar de haber implantado un servicio de mantenimiento de la higienización en ruta de los trenes Ave y Larga Distancia– coincidiendo con la nueva oferta de Servicios Comerciales- para garantizar una limpieza profunda y sistemática de los trenes, RENFE prevé cerrar el año habiendo prestado servicio a un 53% menos de los pasajeros del año pasado. Lo cierto es que, solo en el primer semestre del año, el sello ferroviario ya perdió más de 200 millones de euros y experimentó un descenso notable del volumen de demanda. Aunque con la vuelta a la normalidad los balances en rojo parecen haberse maquillado, la realidad es que su presidente, Isaías Táboas– que ha nombrado cuatro nuevos directores generales el pasado mes de julio- no prevé la vuelta a cifras pre-COVID hasta 2022.

Las restricciones y cuarentenas impuestas a los viajeros también han afectado a los hosteleros. Tanto es así que, a día de hoy, aún permanecen cerrados un 80% de los hoteles en nuestro país. A ello, habría que sumar el próximo cierre de hoteles de temporada. La recuperación del sector alojativo está presentando un ritmo bastante inferior al de otros ámbitos. Así lo refleja el hecho de que el 19% de los trabajadores que aún se encuentran en ERTE pertenecen al mismo. Por ello, la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (CEHAT) ha requerido al Ejecutivo que ponga en marcha medidas específicas de refuerzo para su sector. Mientras que estas llegan, la situación sigue siendo alarmante. Según el propio presidente de CEHAT, Jorge Marichal, “el parón de la demanda está provocando la paralización total del sector y, si se prolonga en el tiempo, desaparecerán una gran parte de las empresas y el empleo”. Además, Marichal incide en “la necesidad de tomar medidas valientes y contundentes para controlar la curva y reestablecer la confianza”. En cuanto al balance de la temporada, Marichal ha indicado que “no se puede calificar de otra forma que negativo. El turismo en general, y particularmente el de sol y playa, se ha visto muy resentido. Únicamente algunas zonas del norte de la península e interior han podido salvar la campaña. Además, la falta de demanda ha generado una tensión en tarifa notable”. En cuanto a las medidas a tomar de cara al próximo año, el dirigente ha apuntado que “deben seguir siendo las mismas: protocolos claros, medidas de prevención y seguridad y corredores sanitarios seguros”.

 Pero son las agencias de viajes las que más han caído. Según un estudio de la Oficina Europea de Estadística (Eurostat) estas han experimentado un descenso en su volumen de negocio del 83,6%. De hecho, en España solo un 12% de los trabajadores en agencias se han podido incorporar a la actividad tras haber estado incluidos en los ERTE. Una situación a la que se ha referido César Gutiérrez Calvo, tras su reelección como presidente de la Federación Empresarial de Asociaciones Territoriales de Agencias de Viajes Españolas (FETAVE). El dirigente ha expuesto “la necesidad de implementar medidas urgentes de estímulo de la demanda nacional y otras para estimular la oferta de operadores turísticos de transportes, fundamentalmente para el turismo exterior”. Por otro lado, y en relación con el turismo interno, ha recordado que ya propuso a principios de abril que los recursos del IMSERSO y programas parecidos de las comunidades autónomas se consumieran extendiendo- excepcionalmente- su ámbito no solo a mayores, sino también a colectivos que estén luchando en primera línea de combate contra el COVID-19. Otra cuestión que no ha querido dejar de lado es el acuciante problema de músculo financiero que se hace cada vez más presente, apuntando que “es imprescindible seguir generando liquidez con más créditos, con avales públicos hasta el 90% y estableciendo mayores plazos de amortización y carencia, establecer un plan de rescate con ayudas directas, asumir la recomendación de la Comisión Europea sobre reembolsos de viajes cancelados, y suprimir la garantía solidaria en la normativa de viajes combinados”.

Queda por ver si España será capaz de recuperar uno de los puntales de su economía. Dependerá, y mucho, de los avances que se puedan conquistar en campos como la ciencia o la medicina, pero también de la capacidad de cintura que tenga el país y especialmente el sector servicios para adaptarse al nuevo panorama y amortiguar las consecuencias de unas nuevas circunstancias que parecen haber llegado para quedarse, al menos, durante algún tiempo.

 

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