Lagarde asegura que el «desafío clave» del BCE es «no sobrerreacionar» ante la inflación

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La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, ha defendido que el «desafío clave» de la institución en estos momentos es no actuar antes de tiempo ante algunos efectos sobre la inflación que no tienen impacto en el medio plazo.

«El desafío clave es asegurarnos de no sobrerreacionar a ‘shocks’ transitorios de oferta que no tienen peso en el medio plazo, al mismo tiempo que estimulamos las fuerzas positivas de demanda que podrían elevar la inflación de forma duradera hacia nuestro objetivo de inflación del 2%», ha asegurado Lagarde durante la intervención inicial del Foro sobre Banca Central que organiza anualmente el BCE.

Durante su intervención, la francesa ha explicado que la pandemia y el panorama previo a nivel macroeconómico tienen implicaciones para la inflación tanto al alza como a la baja.

«Venimos de una década de fuertes fuerzas desinflacionarias que han deprimido todo el proceso de inflación. Y aunque la recuperación robusta está apoyando las tendencias de inflación subyacente, lo que estamos viendo ahora es más que nada una fase de inflación temporal ligada a la reapertura», ha explicado la presidenta del instituto emisor.

En este sentido, Lagarde ha explicado que la elevada tasa de precios observada en la eurozona (del 3% en agosto y con previsión de seguir aumentando en los meses siguientes) se debe a dos factores. Por un lado, es resultado estadístico por la comparación con 2020, cuando la pandemia deprimió precios, especialmente los energéticos, y Alemania recortó el IVA temporalmente. Por otro lado, la banquera central considera que existen «desequilibrios» entre la oferta y demanda en algunos sectores.

«Una vez que los efectos motivados por la pandemia cese, esperamos que la inflación caiga. Los efectos de base deberían desaparecer a principios del año que viene, aunque estamos viendo más incrementos en los precios del petróleo y del gas», ha alertado.

En todo caso, la exministra gala ha explicado que el impacto de la cadena de suministros en la inflación dependerá de su persistencia y de si se trasladan en subidas de sueldo. «Por ahora, no vemos señales de que el aumento de la inflación se esté volviendo algo generalizado en la economía», ha agregado. El BCE tampoco aprecia que se esté produciendo un círculo vicioso de aumentos de salarios que produzcan nuevos incrementos de precios.

A nivel de políticas públicas, Lagarde ha señalado que la política fiscal seguirá siendo «importante» para contribuir al aumento de la inflación hacia el objetivo del 2%. No obstante, la banquera central ha adelantado que las transferencias fiscales tendrán que dejar de ser generalizadas para ser más focalizadas.

«Tomando una perspectiva de medio plazo, la política fiscal tendrá que seguir un marco basado en reglas que apoye la sostenibilidad de la deuda y la estabilización macroeconómica», ha apostillado.

Lagarde admite el riesgo de una mayor inflación pero ve pocas «señales» de que se materialice

La tendencia actual al alza del nivel de precios es un fenómeno «en gran medida temporal» y, aunque hay «algunos factores que podrían conducir a presiones más fuertes» de lo esperado, el Banco Central Europeo (BCE) piensa que hay pocas «señales» que apunten a que ese «riesgo» se materialice.

Durante su intervención ante la comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo, la francesa ha recordado que la inflación se elevó al 3% en agosto y se situará por encima de esta cifra en otoño, pero el instituto emisor sigue pensando que se trata de un fenómeno transitorio.

«Seguimos viendo este alza (de los precios) como algo en gran medida temporal», ha dicho la presidenta del BCE ante los eurodiputados para después justificar esta tendencia al alza por el «fuerte incremento» del precio del petróleo, el fin de la reducción temporal del IVA en Alemania y los mayores costes derivados de la escasez de materiales y equipos.

Lagarde ha señalado a continuación que «el impacto de estos factores debería disiparse a lo largo del próximo año» en línea con las últimas previsiones de la institución, que apuntan a una inflación del 2,2% este año, del 1,7% en 2022 y del 1,5% en 2023.

En cualquier caso, la presidenta del BCE ha subrayado que hay «algunos factores que podrían llevar a presiones sobre los precios más fuertes de lo esperado actualmente». Entre ellas ha citado la posibilidad de que la escasez de materias primas y otros equipos sea «más persistente» o que la inflación «resulte en unas demandas salariales» superiores.

«Pero vemos señales limitadas de este riesgo por ahora, lo que significa que nuestro escenario base sigue siendo una inflación que se mantenga por debajo de nuestro objetivo a medio plazo», es decir, inferior al 2%.

Por otro lado, Lagarde ha asegurado que es «evidente» que la recuperación económica de la eurozona está «cada vez más avanzada» y esto se debe en parte a las «exitosas campañas de vacunación en toda Europa», que han conducido a una relajación de las restricciones adoptadas para hacer frente a la pandemia.

Este hecho, ha explicado, ha apoyado un «repunta» de la actividad económica, en especial en el sector servicios, que ha sido «el mayor golpeado» durante la crisis. En consecuencia, la economía de la zona euro se expandió un 2,2% en el segundo trimestre del año, «más de lo anticipado» y el BCE espera un «fuerte crecimiento» en el segundo semestre.

Esto supondría que al final de año se haya superado el nivel de PIB anterior a la pandemia, un paso que queda reflejado en las últimas proyecciones de crecimiento del BCE, que apuntan a un crecimiento del 5% en 2021, que después se reduciría hasta el 4,6% en 2022 y al 2,1% en 2023.

No obstante, la presidenta del BCE ha remarcado en la Eurocámara de que las perspectivas económicas «siguen siendo inciertas y dependen fuertemente en la evolución de la pandemia», aunque los riesgos están «equilibrados».