No es lo privado, sino sus impulsores

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Mire, amigo del alma. A quien esto firma, que la gestión de la Sanidad sea privada no le da más miedo que la situación en la que está la gestionada de forma pública. Es decir, y salvo meritorias excepciones, al mando de fulanos puestos a dedo, de gerencia de hospital a consejero pasando por innumerables cargos intermedios. Casi ninguno de estos mentecatos sabe de otra cosa que de cuadrar cifras a martillazos y vender humo para seguir en el cargo otros cuatro años.

Así que entiéndame que no es cosa de ricos o pobres, sino de principios rectores. Seguro que hay excelentes gestores privados cuya prioridad absoluta es la salud de los pacientes y no la obtención de beneficios. Pero no me diga que no sabe de dónde nacen los laudos triunfales de la privatización. Conoce usted tanto como yo la Doctrina del Shock y el Consenso de Washington. Y ahí no hay remilgos humanos que valgan. No es lo privado, sino quienes lo impulsan en todos los ámbitos, los que me aterrorizan.

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