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¿Cuánto cuesta… morirse?

La suma alcanza los 3.500 euros de media, incrementándose hasta los 6.000 en provincias como Barcelona

“La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene”, ya lo decía Luis Borges, aunque en su proverbio no cabía espacio el coste de dicha muerte. Y no hablamos solo del sentimental por la pérdida de un ser querido, sino también de aquel material, el dinero que supone a las familias despedirse de los seres queridos.

Trámites burocráticos, alquiler del tanatorio y nicho, ataúd, flores… elementos que suman cifras al presupuesto y suponen un gasto medio de 3.500 euros, una cantidad que se incrementó en los últimos años por la subida del IVA desde el 8 al 21 por ciento.

Al bajo estado de ánimo se une un importante papeleo y desembolso económico que, para no hacerlo uno mismo en el caso del primero, se puede contratar un servicio funerario que se encargue de todo, independientemente de si se tiene contratado un seguro con él.

Es una cifra elevada y fácil de alcanzar con la cantidad de cosas necesarias en el momento. Sin embargo, el desembolso marca una enorme diferencia entre unas zonas y otras. En provincias como Barcelona y Tarragona superan los 6.000 euros, mientras que en Cuenca y las Islas Canarias se sitúa en torno a 2.600 euros.

Diario Financiero ha recopilado los gastos que conlleva este suceso, que son pocos cosas pero de elevado coste. La muerte es un negocio que mueve millones de euros al año y en el que, desgraciadamente, no cesa el trabajo. Todo empieza en el mismo hospital con el desembolso de los gastos burocráticos, que se sitúan entre los 200 y 300 euros e incluye el certificado médico de defunción, la inscripción en el Registro Civil y la Licencia de enterramiento o incineración. El siguiente paso es el traslado hasta el hogar o tanatorio, que se tiene que realizar en un coche especial y que cuesta 530 euros para los dos días que suelen pasar entre el momento de la defunción hasta el entierro.

La estancia en la sala del tanatorio supone una media de 620 euros, aunque puede variar en función de la localidad y los días de velatorio. Pero esto no es nada comparado con la compra del ataúd, que ronda los 1.000 euros dependiendo del modelo y el material, y el alquiler del nicho, que suman a la cuenta entre 900 y 1.800 euros para un periodo de 10 años. Cabe una opción más barata para esta última y es la cremación, un desembolso de 650 euros al que se suman otros 200 en la compra de la urna. Quizás sea por la crisis o por evitarse la exhumación del cuerpo pasados 10 años, pero la cremación ha ganado adeptos y se lleva a cabo en el 35 por ciento de los casos.

Flores

Las floristerías son otros de los establecimientos que sacan partido a la muerte y por ello también es un negocio que no ve su cese de actividad. Los precios varían en función de la cantidad y el tipo de flores, pero en todo velatorio están presentes las típicas coronas que conmemoran a los más allegados y cuyo precio abarca desde los 100 a los 250 euros.

Las cruces, centros y ramos también adornan el féretro durante el velatorio y la tumba en el momento del entierro. Una cruz ronda los 90 euros, a poca distancia se encuentran los centros de mesa con costes de alrededor de 70 euros la unidad y 20 euros los ramos.

Esquelas

Algunas personas lo consideran retrógrado, pero en el dar a conocer a los vecinos y conocidos que se ha muerto un allegado sigue siendo bastante popular la impresión de esquelas para pegar en las paredes y publicar en los medios de comunicación. En este último caso el coste es, y nunca mejor dicho, aterrador: entre 500 y 20.000 euros en función de la tirada del periódico y el tamaño de la esquela.

Los asistentes al velatorio, además del pésame, suelen dejar postrada su firma, un elemento cuyo coste es poco, pero todo suma. Alrededor de 40 euros encarece el atril con el libro.

Misas

El gasto persiste, incluso después de dar sepultura al fallecido. Las misas son una forma de honrar a las personas que nos dejaron y, aunque se hacen cada año, no hacen más que incrementar el gasto de las familias. Los precios, al igual que en los elementos anteriores, varían de unas zonas a otras, pero rondan los 100 euros.

¿Cómo hacer para que el bolsillo sufra menos?

En los tiempos actuales, las familias no están como para desembolsar esa cantidad abismal de dinero. La muerte es algo que tarde o temprano llega a nuestras vidas por eso no está de más prevenir la cartera. Hay dos formas de hacerlo, o bien creando una cuenta bancaria en la que ir depositando una pequeña cantidad de dinero cada cierto tiempo o contratando un seguro de deceso.

Este es el segundo seguro más contratado en España, solo por detrás del automovilístico. Según la última Memoria Social del Seguro de UNESPA, el 57 por ciento de los fallecidos en 2013 tenían contratado un seguro de deceso en el momento de la defunción. La tarifa más básica ronda los 12 euros y se pagan cada mes. Pero además, te cubre desde el mismo momento en que comienzas a pagar, independientemente de si alcanzaste con las cuotas los costes de enterramiento.

Yasmina Pena