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De la aquiescencia al paredón por la vía epistolar


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Continuando con el tono de una regeneración no nata que, si bien de anunciada, ha traído el verso al discurso y réplica del Congreso, hemos de deleitarnos por la recuperación de la tradición epistolar. Aquella tan recurrida por enamorados, reyes y rufianes en la España de Lope y Calderón, y que hoy padece envenenada por el mal piar de un tal pájaro al que llaman twitter y de otro, aún más perverso cacharro, llamado whatsapp, ¡válgame Dios!.

La escena, a la que la realidad da vida, transcurre en un siglo XXI, el que dicen de las tecnologías, y tienen como protagonista el vacío heredado del hablar del pueblo que de facto, mas tan sólo a priori, habría derrocado el imperio del bipartidismo. Y como hallar la alquimia a tan novedosa cuestión se promete tarea larga en el tiempo, algunos se han vestido con el ropaje de unas estivales elecciones y, empleando la pluma, requieren con exigencia intrínseca en la misiva, la comparecencia de un Gobierno que, de mutilado en funciones, yace menguado del escudo y argumentos que vayan más allá de lo presupuestado en agosto.

Y así pidieron los políticos en boca del mensajero, de nombre Patxi López, que un gallego sin bastón de mando y su batallón de azules rindieran cuentas ante las más de dos centenas de ávidos diputados verboatacantes con ganas de plática y propaganda.

Un Gobierno que, de mutilado en funciones, yace menguado del escudo y argumentos que vayan más allá de lo presupuestado

Al igual que en el capítulo de las batallas bruselenses hiciera el Alférez Montoro, la Teniente General Sáenz de Santamaría no rendirá armas. Así “no cabe apelar a replanteamientos cuando de lo que se trata es de cumplir la legalidad”, respondía ante la paradoja del sometimiento “a control” a un Gobierno en el que ni el Parlamento confía. Razón de más pensarán algunos.

Sin embargo, lejos de triviales impresiones la intriga va más allá. España no caerá en la trampa de quienes pretenden arrebatar la gloria de la recuperación y malversar las tablas del Parlamento para ahorrarse unas cuantas monedas de la saca que guarda los gastos de  campaña. De aceptar la afrenta el Gobierno, ‘en funciones’, supondría transitar de la “aquiescencia” al paredón.

Aquiescencia porque cada paso fuera de lo ordinario debe contar con el consentimiento de la Cámara en pleno. Véase que hoy mismo el gallego sin bastón de mando, ha acudido a la tierra de los dulces gofres bajo estricta encomienda de “boliches”, con la que habrá de defender la posición de España en el ‘conflicto’ con Turquía. Y Sánchez, el joven, de vigía.

Paredón al que la picaresca política quiere llamar control. ¿Alguno de los presentes piensa que, de caminar por el tablón de los condenados, alguien del batallón azul se salvaría de ser devorado por los cocodrilos? Ni el mismísimo Alférez Montoro amparado en la retaguardia por la sombra de sus presupuestos. No es jugar limpio batirse frente al enemigo sin armas, señores de la oposición, que valga recordar, no les sucede el calificativo ‘en funciones’.

Se han celebrado 24 comisiones en el Congreso que la propia Mesa “ha calificado de iniciativas de control y que ahora apremian incorporar en los órdenes del día”

Enemigo sin armas sobre el que ya se ejerce control, y más casi que en cualquier tiempo pasado, que sin duda fue mejor. Durante el mes de febrero se han celebrado 24 comisiones en el Congreso que la propia Mesa “ha calificado de iniciativas de control y que ahora apremian incorporar en los órdenes del día”, reza la réplica presidencial a la epístola del recadero -que, por cierto, guarda cierto parecido a aquel Don Inesito de Gomaespuma que tiraba una silla de cuero, abuelo incluído, por la ventana-. Un número que supera en seis a los 18 del año pasado y en uno al de 2013 y  que no dista tanto de los 25 de 2014. Y aún más, un número que duplica a los 12 del año en que la pasada legislatura, la décima, daba sus primeros pasos.

– ¡En marzo está la diferencia! podrían contestar, mas hemos de tener en cuenta, señores y señoras, lo inhábil y perdido de una semana de investidura fallida y un pico de resaca. -¡En las mixtas pues!, alegarán. Tampoco, señores y señoras, tampoco, ya que hay igualdad en las convocatorias.

En tal caso, y si ni las matemáticas ni la cordura fallan, ¿no está siendo el Gobierno ‘en funciones’ más controlado que nunca y por más grupos que nunca? Quizá peque de inocencia pero cuando dos y dos son cuatro y nos jugamos los escaños y las indemnizaciones, poca duda cabe.

“Pues es evidente que no cabe controlar, salvo excepcionales supuestos, la acción de un Gobierno que se limita a la gestión de los ordinarios asuntos”

Y aún surgen más sospechas y vienen dadas por eso de lo que se llenan la boca: ‘ciudadanos de primera y de segunda’. En la lid que nos ocupa, autonomías de primera y Estado de segunda. ¡Vive Dios! que Andalucía y la socialista Susana Díaz contaron con el indulto del Letrado de tan magnánimo parlamento autonómico que, en 18 páginas da causa justa y exacta de por qué no debe someterse a control un gobierno en funciones y que concluye en su punto cinco que “ciertamente, no podrán desarrollar con plenitud las funciones que reglamentariamente les corresponden, pues es evidente, por ejemplo, que no cabe controlar, salvo excepcionales supuestos, la acción de un Gobierno que se limita a la gestión de los ordinarios asuntos”. ¡Vive Dios!, repito.

Estomagados, hastiados y aburridos estamos los españoles de tanta manipulación y mentira. De tanto postureo. De tanto populismo rojo, verde, morado y naranja. De Zipis y Zapes que apoyan la independencia de las políticas exteriores catalanas. De idas y venidas de última hora hacia los salones contiguos de un Hemiciclo que, durante varios, muchos, minutos de un primer Pleno de la Legislatura, vivió ojiplático el no del Parlamento a la Unidad de España. Pudo la razón, al cielo gracias. Congreso

Verdad señores y señoras, verdad, es lo que necesita este país que cada vez se parece más a una Bélgica que supo sacarse las habichuelas sola, a golpe de trabajo y cariño, el que los ciudadanos tenemos a un país que duele. Palabra, compromiso, verdad y cordura, señores y señoras, que para teatro ya tenemos el de la Zarzuela. Palabra, compromiso, verdad y cordura, que para mítines electorales ya tenemos pabellones y recintos feriales. Verdad señores y señoras, verdad, que para comedia ya tenemos, día a día, la del empleo.