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Divisas en guerra

Pero los tipos de cambio, como digo, van a ser los grandes protagonistas, ante las últimas intervenciones que hemos visto de reguladores, especialmente del Banco de Japón, para intentar abaratar las monedas y estimular la competitividad de sus economías.

Un fenómeno que puede provocar una espiral de devaluaciones competitivas, similar a lo vivio en la década de los 30 del pasado siglo. Pero que pueden tener consecuencias negativas para la estabilidad política y financiera mundial. Un fenómeno, además, ante el que Europa llega dividida. Francia reclama para que se tomen medidas de control ante la apreciación del Euro. Mientras que Alemania reclama un simple acuerdo, con el compromiso de que será el mercado quien fije los tipos de cambio de las monedas. Una división que deja en evidencia, los distintos tipos de políticas que quieren llevar a cabo unos y otros. Eso sí, sin darse cuenta de que ambos empiezan a estar en el ojo del huracán de la crisis económica. Francia ante el estancamiento de su economía durante el año pasado. Y Alemania, porque empieza a ver cómo la austeridad está lastrando su cuota exportadora, lo que está restando competitividad a su economía. De hecho, el último trimestre del año pasado, se ha cerrado con un descenso del 0.6% respecto al trimestre anterior.

Eso sí, en el tren de la exportación España empieza –cada vez más- a tener un gran colchón de aire. De hecho en 2012 nuestra cuota de venta al exterior superó el 33% del PIB, una cifra histórica que abre un halo de esperanza a una lenta recuperación, y a una progresiva vuelta de la inversión. Algo que debiera verse motivado también por el estancamiento de los costes laborales unitarios. En el tercer trimestre del año pasado se retrocedieron un 3% frente a un avance de la eurozona del 1,7%. De hecho, el coste laboral por persona y mes está estancado en los 2.500 euros, niveles de 2009. Lo que supone una pérdida adquisitiva, una vez restado el aumento de inflación. Esto, lo que implica, es que buena parte de nuestra reducción de costes no viene motivada por medidas concretas, si no por el importante aumento del desempleo que hemos vivido