Opinión

Novecento salarial

“¿Cómo lo hacéis allá abajo? ¿Cómo escogéis una sola? Una mujer, una casa, una parcela de tierra que sea tuya, un paisaje que contemplar, una forma de morir”. Eso es lo que le dice el protagonista de ‘Novecento’ a su amigo el trompetista cuando se plantea, por primera vez en su vida, pisar tierra firme. Si no han visto la película ya tienen plan para el fin de semana. Les aseguro que el lunes me darán las gracias.

Pues he de confesarles que en ocasiones me siento como el pianista. Huérfano en un mar de soledades donde las informaciones que llegan de tierra me suenan como una sinfonía de locos, como una infinita lista de despropósitos donde lo importante es correr, no se sabe adónde ni con qué objetivo, pero correr como alma que lleva el diablo. Les pongo uno de esos casos: la negociación entre patronal y sindicatos para los salarios de 2014 y 2015.

Y yo me quedo preguntándome, pasmado, casi anestesiado: “señor mío, ¿seré yo el único que sabe que esta noticia es igual, palabra por palabra, cada año? ¿Seré yo el único que sabe que en España hay una devaluación salarial encubierta vía despidos, y contratación en condiciones precarias para suplir el trabajo que antes hacían los senior? ¿Seré yo el único que sabe que el tejido productivo español ágil y moderno ya no se mueve por arcaicos y rígidos modelos de negociación colectiva? ¿Seré yo el único que sabe que grandes sindicatos y gran patronal pastorean solo para los suyos?”.

Feliz fin de semana. Vean Novecento. El lunes, más.