Opinión

Pst, pst: la deuda pública NO existe

Nos llega la nota oficial de que la deuda pública española se sitúa en el 96 por ciento del PIB, y la repiqueteamos tan alegremente, como si fuera un mal inevitable, el frío del acero de un bisturí preciso, impersonal, desinteresado, científico, recto y si me apuran profesional.

Pero no. A este columnista no se la dan con queso. No me da la gana. Les repito los adjetivos presupuestos para la deuda: preciso, impersonal, desinteresado, científico, recto, profesional. Y la deuda pública es de todo menos eso. No es precisa, porque la precisión de la deuda no reside en su valor total ni relativo, sino en la calidad de su composición, y de eso nunca sabemos nada. No es impersonal, ¿cómo va a serlo cuando son personas las que rigen sus destinos? Por lo general, técnicos con vocación de servicio público regidos por cabezas huecas con alma de trepa.

Tampoco es desinteresada. Empiecen a descontar de esa deuda rescates financieros, subvenciones camufladas al sector eléctrico, trasvase acumulado de patrimonios familiares a matrimonios empresariales. Y verán cómo esa Deuda es una deuda muy interesada. ¿Científica, entonces? Pues ni tanto, cuando es imposible sujetarla y domeñarla y parece tener vida propia. Recta, desde luego no es, porque se recupera a base de esquilmar los servicios de todos para concentrar el negocio en las manos de los amiguetes de turno, que es por lo que tampoco es profesional. Así que la deuda pública, entre ustedes y yo, NO existe: es pura ficción económica.