Opinión

Un debate mediocre que deja claro las pocas ganas por Europa

No hubo sorpresas. Los reproches volaron continuamente de un lado al otro del plató de Televisión Española. Una guerra de herencia de algo más de una hora, en la que Valenciano acusaba al Gobierno de generar pobreza y en la Cañete devolvía el revés recordando la complicada situación económica en la que Rodríguez Zapatero dejó a España.

Lo cierto es que no fue un cara a cara agresivo – como se intuía – es más ninguno de los dos oponentes cargaron sus arcos con los escándalos de corrupción que azotan a ambas sedes políticas. La socialista decidió no utilizar el caso Bárcenas ante el miedo del cartucho del caso de los ERE, que el popular guardaba en la recámara.

De lo que sí se habló fue de economía, aunque se hizo con muy poco ingenio. Valenciano criticaba una y otra vez los recortes llevados a cabo por Mariano Rajoy en España…unos recortes – acusó la candidata del PSOE – dictados por la derecha europea, ”la Europa de Merkel”, repetía.

Cañete contestaba echando un vistazo a las políticas del anterior Gobierno socialista, “las que nos dejaron al borde del rescate”, acusaba, “la que generaron casi 3,5 millones de parados”.

El sector financiero también se convirtió en campo de batalla. Valenciano apuntó a la “desastrosa gestión de Bankia”, que según ella llevó a cabo la Moncloa. Cañete lo tuvo fácil, “la crisis de Bankia se originó bajo el mandato de Zapatero, y más en concreto, bajo la supervisión del socialista Miguel Ángel Fernández Ordóñez”, presidente – por entonces – del Banco de España.