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Y en este momento, ¿compro o alquilo?

¿Debemos comprar una vivienda o mejor alquilarla? Esta es la eterna pregunta a la hora de establecer la residencia habitual. La respuesta varía en función de la coyuntura actual y de la situación personal, laboral y patrimonial de cada persona. Desde RtV Grupo Inmobiliario recuerdan que, para hacer un diagnóstico adecuado, además de analizar variables como la coyuntura económica, hay que tener en cuenta varios factores como los costes de mantenimiento de la vivienda, la normativa legal-fiscal que le afecta o su consideración como activo de inversión, entre otros.

Compra de vivienda

La crisis ha hecho que la vivienda haya caído de forma considerable, pero igual o menos que otras inversiones financieras alternativas, por lo que no es la consultora sostiene que no es “ninguna ganga” lo que algunos propugnan frente a la vivienda. Además, con la caída de los precios de la vivienda, la tasa de esfuerzo medio de los hogares españoles, es decir, el porcentaje de renta bruta familiar dedicada al pago de la hipoteca, ha descendido en estos últimos años hasta situarse en el 33% de media, una cifra razonable y asumible. Asimismo, el precio medio de la vivienda en España es ya de 4,4 veces el salario bruto individual, frente al ratio del 6,1% de la Unión Europea, el 7,9 de Francia o el 8,5 de Reino Unido.

Cabe destacar que, una vez pagada la hipoteca, la vivienda sirve de refugio ante las adversidades. La vivienda es un bien hipotecable y, en circunstancias económicas normarles, un bien líquido que se puede realizar con cierta rapidez. RtV destaca también que la mayor caída en los precios se ha producido en la venta, y no en los alquileres, lo que ha conllevado que estos últimos hayan ascendido.

Alquiler de viviendas

En el ámbito del alquiler de la vivienda, los beneficios giran en torno al ahorro económico que supone este tipo de adquisición. Los ingresos requeridos para el alquiler, como la fianza, también son menores y las gestiones vinculadas, más sencillas de llevar a cabo. A ello se le suma que los gastos de mantenimiento suelen ser a cargo del propietario, no del inquilino. Se trata de una opción que se adecua más a las necesidades del ciclo vital de cada persona o familia donde, ante la llegada de otras necesidades, se puede cambiar de residencia con mayor facilidad que en el caso de la compra.

(Fuente: RtV Grupo Inmobiliario)