Empresas

¿La familia? Bien, gracias, pero fuera de los negocios

La empresa familiar en España supone el 85% sobre el total de las compañías de nuestro país, un 70% del PIB total y casi la misma cifra si hablamos de empleo privado. Para que una empresa entre hermanos, padres, esposos o primos funcione se le presuponen algunos factores, entre ellos, un buen entendimiento (vamos, que se lleven estupendamente), tradición y continuidad, así como emprender, innovar e internacionalizarse. Según datos expuestos en el Instituto de Empresa Familiar, es la cuarta generación la que menos poder de decisión tiene en la empresa de la familia, se frena el relevo generacional.

Podemos poner como ejemplo de empresa familiar a Inditex, una de las empresas del Ibex 35 más prestigiosas a nivel mundial que nació como empresa familiar. Un imperio levantado por el olfato de Amancio Ortega y la ayuda de su esposa por aquel entonces, Rosalía Mera. En 1975 se abre en A Coruña el primer Zara del mundo, se expande por diversas ciudades españolas. A la espera de que presente las cifras anuales de 2013, las de un año antes indican que aumentó su beneficio hasta los 2.361 millones de euros, un 22% más que en 2011. Ortega tiene un 60% de las acciones del grupo, siendo el mayor accionista. Y su hija, Sandra Ortega Mera heredó de su madre el casi 7% de las participaciones de la empresa textil, valoradas en 2.400 millones de euros. Eso sí, todo apunta a que la próxima heredera del “emporio” será el ojito derecho del presidente, Marta Ortega. Aunque de momento el capo textil sea Pablo Isla.

Banca March fue una entidad financiera creada en el año 1926 por Juan March, conocido por la financiación que brindó a los militares sublevados en 1936 en España. Actualmente la entidad es 100% familiar, se dedica a la banca privada, inversión en grandes empresas y banca patrimonial. Carlos March es el actual presidente y José Nieto de la Cierva es el CEO de una compañía familiar que tiene inversiones en ACS, Prosegur, Acerinox o Clinica Baviera a través de Corporación Financiera Alba. De momento, esta familia va bien: en 2013 ganó 57,8 millones de euros de beneficios frente a las pérdidas de 14,8 millones de 2012.

Josefina, Francisco Javier y Jesús Domínguez es un caso familiar de éxito. Los hermanos crearon Textil Lonia, una empresa que confecciona en Ourense marcas como Purificación García o Carolina Herrera y, va como un tiro. Lonia tuvo un beneficio de 37.6 millones de euros en 2012, un 21% más que el año anterior. En familia, parece que trabajan bien.

Un paradigma de las empresas familiares españolas es Cordoníu, que lo de la generación no se lo han tomado demasiado en serio teniendo en cuenta que la empresa nació en el S.XVI con Jaume Cordoníu. Actualmente presidida por Mar Raventós, el negocio facturó en 2012 la cifra de 232 millones de euros, lo que supone un 1,2% menos en comparación con 2011.

Citaremos a Cuétara, la empresa galletera levantada en México por dos españoles: Juan y Florencio Gómez Cuétara. En 1951 se instala en España y el propio Juan es el que diseña la maquinaria galletera, registrada como patente. Años más tarde crean la Sociedad Anónima Cuétara con un capital de 55 millones de pesetas. Como en una telenovela, llega el momento de la batalla familiar: ¿Vender o no vender? Florencio con el 40% de las acciones opta por la venta, mientras que Juan que controla el 60% se opone totalmente. El lío estuvo cuando los algunos de los hijos de Juan se pasaron al bando de su tío, pero el vaivén final fue cuando la fricción de Juan vendió su accionariado a SOS Arana. Actualmente Cúetara pertenece al Grupo Nutrexpa, comprado en 2008 por 215 millones de euros. El apellido Cuétara ya nada tiene que ver con sus fundadores, no duró ni la primera generación.

No es este el caso de las Galletas Gullón, que está en manos de la misma familia que la fundó, aunque el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. La galletera nace en 1892 en Aguilar de Campoo (Palencia), produce más de 100 millones de kilos de galletas al año y factura unos 200 millones de euros anuales, pero en el seno familiar hay más que palabras. Mª Teresa Rodríguez, actual presidenta de honor, enviuda de José Manuel Gullón. En 1986 se ficha como director general a Juan Martínez Gabaldón que más tarde será echado del Consejo de Administración por los hijos de Rodríguez contra la voluntad de esta y de su hija, Lourdes Gullón. La ex presidenta controlaba más de un 50% de las acciones, pero le fue denegado el acceso a las instalaciones de la compañía. La solución pasó por hacer la reunión ante notaria dentro de su coche en la calle junto a Gabaldón. Una imagen para la posteridad.