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La reforma fiscal merma la recaudación más de 3.300 millones de euros

IVA y el Impuesto de Sociedades compensa ‘con creces’ lo que se deja de ingresar

Todo estaba previsto y la merma que ha producido la reforma fiscal en los ingresos procedentes, principalmente, de la recaudación por IRPF, se ha compensado con un aumento en la caja del IVA y del Impuesto de Sociedades.

Hasta el mes de agosto los cambios normativos redujeron los ingresos de Hacienda en 3.380 millones de euros. De ellos el 72,27 por ciento (2.578 millones) correspondieron a lo que se dejó de ingresar por las retenciones de trabajo (IRPF), el 12 por ciento (405 millones) por la bajada del tipo de pagos fraccionados y retenciones de capital del Impuesto de Sociedades y el 1,48 por ciento por las entradas del IRPF de los no residentes.

Sin embargo en contra de lo que pueda parecer a priori la caja se está llenando cada vez más, ya que ‘lo que se pierde por un lado se gana por otro’, y que en este caso tienen por nombre IVA e Impuesto de Sociedades impulsados ambos por la mejora de la economía ‘a pie de calle’.

Según se extrae del Informe mensual de recaudación tributaria correspondiente al mes de agosto, los ingresos crecieron, en términos homogéneos, un 5,1 por ciento durante los ocho primeros meses de 2015. El Impuesto de Sociedades protagonizó el mayor avance con un 21,6 por ciento más de recaudación. Ahora bien, cabe destacar el papel de las pymes cuya contribución a las arcas se elevó hasta el 32,8 por ciento, lo que se traduce en términos absolutos en 2.287 millones de euros frente a los 1.722 millones de euros de 2014.

Las grandes empresas tampoco se desmarcaron y, aunque de forma más moderada, aportaron un 8 por ciento más a las cuentas, pasando de los 2.298 millones del anterior ejercicio a los 2.663 millones de este.

Por otro lado, es reseñable que un 26,5 por ciento más de empresas optasen por fraccionar sus pagos, lo que supone un claro indicador de que los beneficios de las empresas van en aumento.

Mejora el consumo, mejora el IVA

Si hay un dato que pone en evidencia la dinamización de la economía es el relativo a la recaudación por IVA. Durante los ocho primeros meses del año la mejora del consumo se ha traducido en un crecimiento del 6,1 por ciento más de ingresos homogéneos por IVA.

También aumenta la recaudación por impuestos especiales (tabaco, gasolina y electricidad) en un 1,5 por ciento. No obstante es previsible que haya un cambio de tendencia en los próximos meses debido principalmente a la caída de los precios del crudo y al menor consumo eléctrico por la bajada de las temperaturas.

El IRPF es el impuesto que crece a menor ritmo, un 1 por ciento. La explicación está en que es el tributo sobre el que más se ha notado el impacto de la reforma fiscal. Por ejemplo, durante el mes de agosto, los ingresos por retenciones del trabajo de las grandes empresas se redujeron en torno a un punto y medio, lo que Hacienda atribuye “por completo a la disminución del tipo”, ya que los salarios se mantuvieron estables y “su composición sigue siendo la misma, fuerte crecimiento del empleo y alrededor de medio punto de subida salarial”.

Por otra parte, también se produjeron correcciones de hasta el 5,5 por ciento en las retenciones de los sueldos de los funcionarios públicos y en las pensiones. A pesar de ello la recuperación del 25 por ciento de la paga extra de los funcionarios ha revertido en 185 millones de ingresos más para Hacienda.

Impacto positivo

Independientemente de lo que se haya dejado de ganar por el impacto de la reforma fiscal lo cierto es que, además de las entradas por la devolución de la paga de 2012, hay 4 partidas más que arrojan resultados de recaudación positivos a pesar de la nuevas normas fiscales.

El canon por la utilización del agua en producción eléctrica ha sido el que más ha aportado a las arcas, en concreto 450 millones de euros. En este sentido sorprenden también los 65 millones que ha aportado el régimen de IVA de caja, a los que se suman los 47 millones de gases fluorados y los 74 de herencia de las medidas tomadas sobre el IRPF en años anteriores.