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AENOR: "La gestión ambiental permite optimizar los recursos"

La gestión ambiental preocupa cada vez más a las empresas. "La presión legal es importante a la hora de apostar por el cuidado del medio ambiente pero hay muchas ventajas que las compañías deben tener en cuenta como la optimización de recursos", asegura José Magro, gerente de Sostenibilidad de AENOR. Desde el sector empresarial, cada vez son más conscientes de la importancia que puede jugar esta apuesta en su competitividad. "Hay una presión social que nos exige que hagamos productos y que tengamos soluciones que respeten el medio ambiente y cuidemos nuestro futuro", afirma Teodosio Manzano, director de Marketing de Steelcase.

Como Steelcase, hay otras compañías que destacan con nota en gestión ambiental. Por ejemplo, la apuesta de Telefónica en este campo comenzó en España, vinculado a las redes móviles. Una política que se extendió también en su salto a América Latina. Más del 50% de las operaciones del grupo están certificas con la norma ISO 14001 y el resto están pendientes de certificación. “El sistema de gestión ambiental nos ha permitido identificar oportunidades de mejora, dónde reducir los riesgos ambientales, poner énfasis en la cadena de proveedores… Es decir, el sistema de gestión nos permite tomar una mejor decisión a nivel de empresa”, apunta Daniela Torres, gerente Global de Green TIC y Medio Ambiente de Telefónica. 

El grupo Telefoníca paga 500 millones al año de electricidad y en 2012 redujeron 7 millones de gasto gracias a la apuesta por la eficiencia energética. Así mísmo, señalan que están trabajando más allá del tema legal, centrándose en temas de conciencia al llevar la gestión ambiental a los clientes. Desde Steelcase, consideran que esas ventajas que defiende Telefónica hay que verlas a largo plazo. "Gracias a la gestión ambiental, hacemos un producto más sostenible, más competitivo y más innovador", afirma Manzano. 

En el caso de GSK, apuestan por el desarrollo de productos sostenibles ya que mejorarán la competición global. El objetivo es alcanzar para el año 2020, la reducción de un 25% de la huella de carbono, un 20% del consumo de agua, conseguir que los residuos no vayan a vertedereos y que se puedan reciclar y duplicar la eficiencia en el uso de materiales en la creación de nuevos productos farmaceúticos. "Creemos que es posible implicar a los trabajadores y proveedores ya que es básico en la apuesta por este reto”, apunta Ana Ferrón Laguía, gerente de Medio Ambiente y Prevención de Riesgos Laborales de GlaxoSmithKline.