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Los deseados metales

Ocho toneladas de oro, plata y bronce se han utilizado para la fabricación de las medallas olímpicas de Londres 2012. Abandonar la competición con uno de estos metales colgado al cuello supone una inyección económica muy importante para los deportistas, muy superior al valor real de cada una de ellas, que oscila desde los 3 euros a los 829, ya que se aseguran contratos con patrocinadores y la concesión de distintas becas gubernamentales. Además, los medallistas en disciplinas minoritarias consiguen promocionar su deporte en el país, y aumentar el número de seguidores del mismo.

El comité organizador expuso este miércoles en el centro principal de prensa los modelos de medallas diseñados por el artista David Watkins. Durante este acto, se ha informado del número de metales que se entregarán durante la competición, que asciende a 2.100 medallas. Además, para cubrir futuros imprevistos, se han elaborado un número extra de los ansiados trofeos, con el objetivo de que ningún deportista suba al podio sin su merecida medalla.

Los metales, que han sido fabricadas en Gales, muestran en una cara la imagen de la diosa griega Niké, que en la mitología griega representaba la victoria, y en la otra el río Támesis, símbolo inconfundible de la capital londinense. Además, Londres 2012 pasará a la historia por entregar las medallas más grandes en toda la trayectoria de los Juegos Olímpicos, con un peso de 412 gramos. Por otro lado, el metal más preciado, la medalla de oro, cuenta con la peculiaridad de poseer una cantidad mínima de dicho metal, ya que tan sólo el 6% de su compuesto sería oro.