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Apple y la Selección han sido condenadas

Apple es y ha sido una empresa que ha cambiado el modo en el que el mundo se comunica. Así de simple pero así de contundente. Los resultados económicos son asombrosos con unas ventas totales en 2012 de más de 165.000 millones de dólares y un margen bruto de más de 40%. La acción cotiza por encima de los 400 dólares cuando en 2010 estaba en 200. Los críticos me dirán que estuvo en los 700 dólares. Lo sé. Apple aportó y sigue aportando una auténtica revolución. Todos los demás le tratan de copiar y lo hacen más barato, pero el que cambia las cosas son ellos, son los líderes. Precisamente esa condición de líder es quizá lo que le obliga a serlo siempre y a no tener altibajos, siempre debe estar en la zona alta del gráfico. No hay que saber mucho de historia para saber que ningún país, ninguna empresa, ninguna familia, nadie ha mantenido siempre el mismo nivel de éxito. Apple tampoco.

Lo logre o no, hay una corriente en la opinión pública que ya la ha enterrado. Ha caído en el ostracismo, ya es historia. No se le tolera nada que no sea el éxito absoluto y siempre.

Algo similar, aunque con menor intensidad, ocurre con la Selección Española de Fútbol. Perdió la final de la Copa Confederaciones y ha nacido la corriente de “los enterradores de ilusiones”. No hay más que pasearse por algunas tertulias de radio deportiva, en bares o en reuniones familiares para encontrárselos. No se acepta un resbalón, tienen la obligación de ganar siempre y a todos. Parece que a los “enterradores de ilusiones” se les olvida en sólo 24 horas que estos jugadores han sido dos veces campeones de Europa, una vez campeón del Mundo y ha creado un estilo de juego que el resto de equipos trata de imitar. 

Veamos las cosas con más perspectiva, permitamos que la gente y las empresas tengan sus altibajos, igual que los tenemos todos. No se puede hacer todo bien y siempre y no por eso hay que enterrar a nadie. A los muertos se les mete bajo tierra cuando su corazón ya no late. Tanto a Apple como a la Selección les late y además a muy buen ritmo.