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Cuando éramos gudaris

A nuestros chavales mozos les entra a veces el mono de cuando sus papás estábamos en el telediario, un día sí otro día también. Y la verdad, ministro, vaya un papelón que te ha tocado jugar recordando de vez en cuando que un día fuimos gloria, agitando el fantasma del ojo por ojo, diente por diente, y a ver si alguien le calza un par de tiros, así como por despiste, al etarra que cumple su condena. Que sale más barato y más eficaz que montar un pifostio con Bruselas, no vaya a ser que corten el chorro de los rescates llamados créditos blandos.

Así que nada. Vamos a ver cuánto nos aguanta este pacto. Tú le das carnaza a los tuyos y nosotros capeamos como podemos el temporal y la morriña de cuando éramos gudaris. Que no es fácil, ya te digo que no, que incluso aquí en el norte la basca vasca las está pasando canutas con tanta apretura. Y más de uno os tiene ya en la mirilla, en la literaria y en la literal. Pero en fin, mientras se quede ahí y nadie tire del gatillo, pues lo dicho, Jorge, que muchas gracias, ministro, por darnos visibilidad de vez en cuando. Agur, majete.