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Una semana para jugar al póker

 

Y que lleguemos al próximo viernes habiendo desmontado la trampa léxica en la que llevamos metidos unas cuantas semanas. Esa por la cual, “a pesar del rescate, la Bolsa sigue cayendo y la prima de riesgo sigue marcando máximos históricos”.

Para que ustedes y yo nos entendamos, imaginemos que jugamos una partida de póker. Algunos jugadores, que han perdido varias apuestas y aseguran que terminarán siendo buenos y pagándolo todo, tienen unas condiciones cada vez más duras para incorporarse a la mesa. Los dueños de ese casino tienen cada vez más dudas y exigen pagar más a la entrada. Y los jugadores que en tal situación se ven, son socorridos por algunos socios que están en otras mesas, a base de billetes para que la fiesta del póker no se pare.

 

Yo no sé qué harían ustedes, pero si yo fuera el dueño del local, me fiaría aun menos de aquellos a los que les han tenido que prestar para seguir jugando. Ahí tienen la razón de que el Ibex no levante cabeza y la prima no deje de incordiar. Y, sobre todo, apunten la moraleja de este cuento: que esta economía no es de libre mercado, sino de casino. Les doy una semana para asimilarlo.