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Ryanair o cómo crecer al calor del dinero público

Si eres de los que piensa que todo vale para ganar dinero, a partir de hoy tendrás un nuevo referente: Michel O’Leary. El presidente y fundador de Ryanair, que no ha tenido mejor idea que aprovechar una manifestación de trabajadores de Spanair en Bilbao para fotografiarse de esta guisa delante de ellos:

La foto se la ha hecho después de anunciar que Ryanair va a abrir nuevas rutas por media España, aprovechando el cierre de Spanair. Algo que, por cierto, están haciendo la mayor parte de las compañías, como también intentan –algo que quiere O’Leary también- contratar en ventajosas condiciones a aquellos que ahora se van a la calle. Sin embargo, hay que señalar que los empleados de la catalana han intentado boicotear sistemáticamente el acto de la irlandesa.

Pero lo de hoy no deja de ser una provocación más del presidente de la low-cost, cuya estrategia comercial se basa precisamente en llamar la atención. Bueno, en eso y en los bajos precios de los billetes. ¿Cómo los consigue? No voy a entrar en cuestiones de seguridad, combustible, salarios, ni nada parecido. Solamente voy a fijarme en datos concretos que ponen de relieve que para su expansión por España, cuenta con un gran apoyo de los gobiernos regionales.

Sí señores, como lo oyen, esos ‘reinos de taifas’ que intentan ganar cuota turística –o lograr fines nacionalistas- a costa del dinero del contribuyente. Para ello emplean los llamados “acuerdos de promoción turística” que, entre 2007 y 2011, han supuesto el desembolso de 247.280.000 de euros, según datos de la Comisión Nacional de Competencia.

De esa cantidad, dos son los grandes beneficiados: Air Nostrum y Ryanair que se llevan la mayor parte. (Resulta curioso que Air Nostrum -filial regional de Iberia, sea la campeona y ahora mismo presente un ERTE para su plantilla). Pero es que este gasto que hacen las Autonomías, no implica la llegada de más turistas. Como muestra, un botón de los aeródromos que más dinero han recibido:

Zaragoza es el aeropuerto que más aportación tuvo: 34 millones de euros   euros entre 2007 y 2011. El primer año pasaban por él 512.184 personas, al término del período 162.384.

 

¿Repetimos la operación? Miremos Santander: de 761.780 pasajeros a 200.032. ¿Otra vez? León pasó de 161.705 turistas a 17.799.

Pero por si queda alguna duda, vamos a poner en relación el gasto por pasajero de Cada Comunidad, con el número de viajeros recibidos:

Vistos los datos, y por decir la verdad de todo, hay que señalar que en el último año se ha producido un descenso en el número de viajeros a escala internacional. Sin embargo, para el objeto de este artículo nos sirve. El gasto en “promoción turística” de las Autonomías no tiene correlación con el aumento de turistas.

Con este tipo de iniciativas lo único que conseguimos es sustentar un modelo aéreo de “naves en el aire”, a costa del erario público. Y ojo, que habrá quien me diga -como mi querida twitera Cristina Alcázar– que de este manera se consiguen muy buenas ofertas, y que a un precio relativamente asequible podamos viajar en avión de punta a punta.

La iniciativa privada debe ser rentable por sí misma

Estoy de acuerdo en ello. Sin embargo, debemos empezar a plantearnos que NO todo vale. Que no se pueden sustentar sectores económicos (por ejemplo las renovables o las bajo coste) con ayuda pública. La iniciativa privada debe ser viable por sí misma, y si no lo es, debe cerrar. Así de sencillo.

Sin embargo me temo que en el caso que nos ocupa, el de Ryanair –que presiona hasta el límite para recibir ayudas en Cataluña– y el bajo coste, no lo vamos a conseguir. ¿Porqué? Simple. Estamos en un país en el que hemos creado 17 mini gobiernos nacionales, en el que todos compiten por tener todas las infraestructuras y competencias del Estado Central. No sólo eso, sino que además compiten entre ellas, en lugar de luchar de forma conjunta para atraer inversiones y viajeros.