Lagarde espanta el temor a subidas de tipos en 2022 porque es «muy improbable» que se den las condiciones

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La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, ha redoblado este miércoles sus esfuerzos para tratar de espantar los temores del mercado respecto de un cambio de postura en la política de la institución en respuesta a la inflación al asegurar que es «muy improbable» que el próximo año se cumplan las condiciones necesarias para subir los tipos de interés.

En un discurso pronunciado en Lisboa, la banquera central de la zona euro ha señalado el alza de las últimas semanas de los tipos de interés de mercado, principalmente como resultado de una mayor incertidumbre sobre las perspectivas de inflación, el efecto contagio desde el exterior a las expectativas de tipos de interés en la eurozona y algunas dudas sobre la calibración de las compras de activos del BCE tras la pandemia.

«A pesar del actual aumento de la inflación, las perspectivas de inflación a medio plazo siguen siendo moderadas, por lo que es muy improbable que se cumplan las condiciones el próximo año», ha indicado Lagarde en referencia a las tres condiciones incluidas en la orientación sobre política monetaria del BCE para acometer subidas de tipos.

El Consejo de Gobierno del BCE indicó en su último comunicado sobre política monetaria que en apoyo de su objetivo simétrico de inflación del 2% y en línea con su estrategia monetaria, espera que los tipos de interés oficiales del BCE continúen en sus niveles actuales, o en niveles inferiores, hasta que observe que la inflación se sitúa en el 2% bastante antes del final de su horizonte de proyección y de forma duradera en el resto de dicho horizonte, y considere que el progreso realizado de la inflación subyacente está suficientemente avanzado para ser compatible con una estabilización de la inflación en el 2% a medio plazo.

Asimismo, con respecto de las compras de activos, Lagarde confirmó que el BCE anunciará en diciembre sus intenciones sobre la recalibración de sus programas, incluido el PEPP, el plan de emergencia contra la pandemia, cuyo final, en principio, está previsto para el próximo mes de marzo.

«En cuanto a la calibración de las compras de bonos en un mundo pospandémico, anunciaremos nuestras intenciones en diciembre», ha señalado Lagarde, para quien, incluso después de la emergencia pandémica, seguirá siendo importante que la política monetaria respalde la recuperación y el retorno sostenible de la inflación a la meta del 2%.

«Un endurecimiento indebido de las condiciones de financiación no es deseable en un momento en que el poder adquisitivo ya está siendo reducido por unas facturas de energía y combustible más altas, y representaría un viento en contra injustificado para la recuperación», ha añadido.